sábado, 21 de abril de 2012

este mundo de rocío

La eterna melancolía inversa del futuro que nunca llega. No le importa cuanto rato me siente a esperarlo, a llamarlo, a insultarlo: no llega. La eterna repetición de imágenes de sábado por la tarde, viéndome guata al sol, frente al sol, leyendo en una silla de madera en una pradera bien verde, un espacio bien iluminado, bien limpio; es la imagen del eterno retorno, del futuro nostálgico, el futuro que jamas-llegará-a-ser, porque no pó, porque no se pudo, porque el tiempo, porque la buguesía, porque la vida, porque el azar, porque el frenesí juvenil, por la falsa promesa de la universidad feliz, porque las moscas, porque no nomás...pero quizás, sin embargo. Me aferro al sin embargo, le entierro las uñas en un presente que jamás existió.