Miraba un cerro: era verde y bien formado, tenía arbustos pequeños y algunas rocas
Quería correr hacia el, jugar, pero mi papá me decía que habían fieras rodeandolo, que nos fuéramos.
Construímos un refugio con ramas y piedras. Nos metimos en el. Mi papá, el R y yo.
Las fieras llegaron, pero no podían entrar al refugio.
Las veía acecharnos: chitas, tigres y pumas.
Estaba esperando un ascensor con algunas personas más.
El lugar se parecía al edificio de valpo, pero era menos oscuro.
El ascensor llegaba y me subía con tres personas.
Yo marcaba el 36, ellos marcaban números mucho más altos: 102, 98 y 303.
El ascensor empezaba a subir, aumentaba la velocidad mientra avanzabamos por los pisos.
Me quise bajar, pero una mujer que estaba ahí me dijo que ya no podía, que ahora el ascensor iba a salir y tenía que afirmarme.
El ascensor salió del edificio y empezó a subir a toda velocidad por unos rieles que se dirigían a un punto que no podía ver. Tenía miedo, me afirmaba con dificultad de los bordes del ascensor, que ahora era una especie de contenedor de madera.
Mi celular se caía y al intentar agarrarlo por poco me caigo yo.
Los demás pasajeros me sujetaron.
"Ya vamos a llegar", decían.