jueves, 24 de diciembre de 2015

Yo no era todo eso, había algo más: había el espacio, la tierra, los ríos, las montañas, el océano, las estepas, los bosques, el chaco, por ejemplo, o la Patagonia, las mesetas altas de la cordillera peruana, boliviana o colombiana (...) y el Amazonas y el despoblado de Atacama, todo aquello que sabía que existía y que estaba como esperándolo, con sus silencios, su soledad, su grande y hermoso espacio, su frío o su calor, su humedad o su sequedad, su vida o su muerte ¿Cuándo podría conocer todo aquello que parecía hacerle falta, como si fuese algo indispensable para él, una parte de sí mismo que algún día debería incorporarse a él?

Manuel Rojas - Mejor que el vino