sábado, 11 de mayo de 2013

sentados frente al fuego



Sentados frente al fuego que envejece  
miro su rostro sin decir palabra.
Miro el jarro de greda donde aún queda vino,
miro nuestras sombras movidas por las llamas.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por las llamas.
Quizás si yo pudiera encontrar una palabra.

Esta es la misma estación que descubrimos juntos:
aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia.
Pero nuestras sombras movidas por las llamas
viven más que nosotros.

Sí, ésta es la misma estación que descubrimos juntos.
-Yo llenaba esas manos de cerezas, esas
manos llenaban mi vaso de vino-.
Ella mira el fuego que envejece.

Para ángeles y gorriones,   Jorge Teillier

.

en Lonquimay me sentí mal,
porque no viste al loco que llegó ayer al camping
te hubiera dado risa,
se habrían hecho amigos.
el loco vivía en la copa de agua de Quilpué
y tenía como cuarenta
nos ofrecía chela a cada rato
y nos defendió cuando la loca nos trato de pendejos.
con el Rodrigo le pusimos Pancho Melo
y nos felicitó por viajar juntos,
por querernos tanto.
el no veía a su hermano como hace 3 años
y no se acordaba por qué se habían enojado.
el loco era buzo táctico
y medio melancólico
tenía una polola que se llamaba Marilú
y cuando iba al baño se ponía a gritar su nombre.
el loco se tomaba 27 latas diarias
y decía que producían cáncer.
nos despedimos como las 5 de la mañana
el loco con la Marilú se fueron a dormir al auto
(a loca que se había ido en mala dormía hace ene rato).
en la mañana el loco había desaparecido del camping
le robó los cachos y un poncho a la loca mala onda.
quizás algún día lo volvamos a ver
el Rodrigo tiene su  número.