jueves, 19 de marzo de 2009

take me out ->

madrid, doblo a la derecha, 1 cuadra viena, dos cuadras, la torre con viena, ya no me detengo, doblo a la izquerda, sigo por la torre- me molesta la zapatilla rota- igual sigo, doblo por lima, 1 cuadra, bajo por blanco, llego a berlin, sigo 2 cuadras, me cansé, soy muy penca, me devuelvo por berlín, llego a la estación, veo lo titulares en el quiosco...me acuerdo que por aquí pasaron cosas buenas, que bacán era caminar de noche, ahora me da miedo hacerlo sola, puta que soy cobarde.
Desde chica busqué lugares para esconderme-eran útiles en reuniones familiares- tenía mi lugar justo afuera de la casa de mi abuela, quedaba en Londres y yo miraba pasar los autos sentada cual vegetal en el portal, ese escondite se terminó cuando mi abuela se cambió de casa y me quedé sin portal. A veces paso por ahí, pero ya no es lo mismo, ahora me da vergüenza el sólo hecho de pensar lo que los conductores se imaginarían si me vieran sentada ahí, pura paranoia-de-mierda que no se tiene en la niñez, (cuando decidí crecer?). Paso el tiempo, pero no se termino la costumbre de los familiares de dejarse caer justo cuando quieres pasearte por la casa tarareando canciones con voz desafinada. Encontré un nuevo escondite, las callecitas del barrio norte, sobretodo como a las 6:30, cuando los últimos rayos te llegan fragmentados en la cara y las cosas se ven anaranjadas. yo y las calles tuvimos una relación turbulenta, no hemos terminado, pero estamos en algo así como esos lapsus incómodos. La ropa americana y la tienda de discos usados resultan ser buenos reemplazantes de mis callecitas, pero no son lo mismo, estos escondites implican cosas a la venta, las que a su vez implican tentación y las tentaciones cuestan plata y yo no soy una burguesita-villalemanina.

Todos debemos tener lugares donde llegar (por si acaso) a veces los asados-los primos-los tíos-los abuelos-los familiares lejanos, pueden invadirte en el peor momento. Por mi parte, aún estoi barriendo la basurita de mis calles, todavía quedan recuerdos impregnados en el cemento, los veo justo a las 6.30 cuando el sol se amplifica en las veredas.

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