sábado, 30 de enero de 2010

contento como un chirigüe

arrancarce, correr por ahí, mis pies son vírgenes, no sé los tuyos, no es el tema que nos convoca, nos convoca correr, rápido y lejos, el sol nos cubre esta vez, ya no es la lluvia como esa vez en horcón, son las nubes las únicas que dan sombras, pero el sol no molesta, sorpresivamente nos gusta y es que yo no sabía todo lo que me gustaba, yo no conocía el sol, el sol del desierto, ese es el sol.
Y ahora que lo conozco...y ahora que sé lo que es es correr lejos y rápido, no sé, todavía no sé. Las cosas cambian un poco, pero acá todo sigue igual, los perros, las plantas, las calles y los semáforos.


Una
pílsener
en el desierto
es un regalo
de Dios.
Jesús
estuvo en
el desierto
y
como
Jesús es
un regalo
de Dios
Jesús
es una
Pílsener.

Claudio Bertoni

1 comentario:

Baal dijo...

uy ojalá fuera cierto lo del poema jaja seria creyente pero al tiroo! yo cacho que todo el mundo xD
No viniste a buscar tu sidario xd
bueno me avisas cualquier cosa, chau