trato de pensar qué haré en el futuro,
pero sigo el vuelo del moscardón
cuyo oro es el único que podría atrapar,
y pierdo el tiempo saludando al caballo
al que le puse nombre un mediodía de infancia
y que ahora asoma
su triste cabeza entre los geranios.
Jorge Teliier - Muertes y Maravillas
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