El pe, el ce, el erre y el be me habían venido a ver a Santiago, yo estaba media estresada por la U. Con el pe subimos a la azotea y vimos algo así como muchas estrellas fugaces que caían al mismo tiempo, primero cerca de la luna y luego del lado opuesto. Las estrellas fugaces se hacían cada vez más grandes, y de un momento a otro con el pe nos dimos cuenta de que en la azotea estaban cayendo unas bombas o proyectiles pequeños, que mataron a una de las personas que estaba ahí. Bajamos rápido al departamento y le contamos a los demás lo que habíamos visto. Mirábamos por la ventana y ahora estaban tirando fuegos artificiales, lo que me hacía pensar que estábamos en un bombardeo y que alguien lo estaba celebrando. Discutimos qué hacer, decimos bajar a la calle y buscar un bus que nos llevara a otra parte. El edificio era un caos y la gente se atochaba en la escalera. En el enredo, un loco de polerón blanco con bordes verdes que quedó al lado mío me comentó: "la media cagá". Fue simpático y cercano en una situación extraña.
Logramos andar como media hora antes de que nos alcanzaran las bombas. Salimos del bus y nos escondimos debajo de los autos. En el auto debajo del que me escondí estaba el mismo loco de la escalera del edificio. Lo último que vi fue al be salir de debajo del auto, recuerdo que lo estaba llamando.
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