Créeme a mí, que te quiero, no desees morir, la muerte no es un descanso exacto, un refugio seguro. ¿Cómo podemos descansar si, cuando llegamos donde ella, nosotros ya no somos nosotros? La muerte es una cosa desconocida que no podemos ver desde donde estamos. De verdad, la vida es vulgar, es sombría en todos sus grandes pedazos y por ella misma no vale la pena vivirla, desenrrollarla. Pero podemos tolerarla a causa de las cosas que en ella encontramos y que no siempre son la vida, por ejemplo, la alegría, los sueños, las ideas raras, los países que surgen del vino, las creencias que surgen de tanta cosa, por ejemplo, el amor hacia alguna gente, a los seres de la gente, a los seres de las cosas. ¿Te das cuenta?
Carlos Droguett - 60 muertos en la escaleta
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