viernes, 14 de octubre de 2016

a

Hace como un mes un grupo de amigos arrendó la casa de la esquina. Los he visto por el ventanal cuando paso camino al paradero, casi siempre almorzando, o sentados en la mesa del comedor conversando. Creo que son dos hombres y dos mujeres, medios punkis, pero no totalmente. 
Ayer vi que sembraron tomates en el patio, que compraron frutillas y paltas en la feria.
Yo iba apurada a la u, sin amigos, sin frutillas.

sábado, 27 de agosto de 2016

tres?

Miraba un cerro: era verde y bien formado, tenía arbustos pequeños y algunas rocas          
Quería correr hacia el, jugar, pero mi papá me decía que habían fieras rodeandolo, que nos fuéramos. 
Construímos un refugio con ramas y piedras. Nos metimos en el. Mi papá, el R y yo.
Las fieras llegaron, pero no podían entrar al refugio.
Las veía acecharnos: chitas, tigres y pumas.                                                                                                                                                                           
Estaba esperando un ascensor con algunas personas más.
El lugar se parecía al edificio de valpo, pero era menos oscuro.
El ascensor llegaba y me subía con tres personas.
Yo marcaba el 36, ellos marcaban números mucho más altos: 102, 98 y 303.
El ascensor empezaba a subir, aumentaba  la velocidad mientra avanzabamos por los pisos.
Me quise bajar, pero una mujer que estaba ahí me dijo que ya no podía, que ahora el ascensor iba a salir y tenía que afirmarme.
El ascensor salió del edificio y empezó a subir a toda velocidad por unos rieles que se dirigían a un punto que no podía ver. Tenía miedo, me afirmaba con dificultad de los bordes del ascensor, que ahora era una especie de contenedor de madera.
Mi celular se caía y al intentar agarrarlo por poco me caigo yo. 
Los demás pasajeros me sujetaron.
"Ya vamos a llegar", decían.




                 

martes, 21 de junio de 2016

La endemoniada de Santiago





no quiero
ir a Concón
para no perder
la posibilidad
de buscarte
o ser divina
y telefónicamente
buscado por ti.
Claudio Bertoni - De vez en cuando

martes, 12 de enero de 2016

Créeme a mí, que te quiero, no desees morir, la muerte no es un descanso exacto, un refugio seguro. ¿Cómo podemos descansar si, cuando llegamos donde ella, nosotros ya no somos nosotros? La muerte es una cosa desconocida que no podemos ver desde donde estamos. De verdad, la vida es vulgar, es sombría en todos sus grandes pedazos y por ella misma no vale la pena vivirla, desenrrollarla. Pero podemos tolerarla a causa de las cosas que en ella encontramos y que no siempre son la vida, por ejemplo, la alegría, los sueños, las ideas raras, los países que surgen del vino, las creencias que surgen de tanta cosa, por ejemplo, el amor hacia alguna gente, a los seres de la gente, a los seres de las cosas. ¿Te das cuenta?

 Carlos Droguett - 60 muertos en la escaleta

jueves, 24 de diciembre de 2015

Yo no era todo eso, había algo más: había el espacio, la tierra, los ríos, las montañas, el océano, las estepas, los bosques, el chaco, por ejemplo, o la Patagonia, las mesetas altas de la cordillera peruana, boliviana o colombiana (...) y el Amazonas y el despoblado de Atacama, todo aquello que sabía que existía y que estaba como esperándolo, con sus silencios, su soledad, su grande y hermoso espacio, su frío o su calor, su humedad o su sequedad, su vida o su muerte ¿Cuándo podría conocer todo aquello que parecía hacerle falta, como si fuese algo indispensable para él, una parte de sí mismo que algún día debería incorporarse a él?

Manuel Rojas - Mejor que el vino

martes, 10 de noviembre de 2015

A:

Y quiero jugar a las escondidas y regalarte mi ropa y decirte cuanto me gustan tus zapatos y sentarme en el borde de la bañera mientras te bañas y hacerte masajes en el cuello y darte besos en los pies y llevarte de la mano e irme contigo a cenar y que no me importe que comas de mi plato y encontrarme contigo en Rudy's y hablar del día y tipear tus cartas y llevar tus cajas y reírme de tus paranoias y regalarte discos que nunca escucharás y ver películas buenísimas y ver películas malas y quejarme del programa de radio y hacerte fotos mientras duermes y levantarme a preparar café con tostadas y pancitos y salir contigo a tomar café al Florent en medio de la noche y dejar que me robes los cigarrillos y que nunca tengas fuego y contarte lo que vi en la tele la otra noche y acompañarte al oculista y no reírme de tus chistes y desearte por la mañana pero dejarte dormir un poco más y mientras darte besos en la espalda y acariciar tu piel y decirte cuánto me gusta tu pelo tus ojos tu cuello tu pecho tu culo tu

Sarah Kane - Crave

lunes, 9 de noviembre de 2015

hablar de ti.

calle abajo, río abajo voy. es de noche y no hay estrellas en la ciudad. voy sola, igual que el viajero de la 301, Gran Avenida abajo. igual que el pastero que espera en el paradero. los días se parecen a los otros, como si todos fueran domingos (grises en la ciudad) la ciudad desierto y bosque, tira y pierde. soy como un pelusa del río, igual de sola. la muerte ronda en busca de amor ¿amor en la ciudad?

organismo caótico y descentrado el mío. la circulación echó marcha atrás. bilis negra de la contradicción. saturno y sus anillos mi estrella del norte. saber algo de ti. que te vieron  en la ciudad. calle arriba.  valpo arriba. que abrazabai a una loca. no soy de los trigos más limpios.

sigo por sta. isabel. me encuentro con el A. está feliz, me invita a una chela. falso laberinto esta ciudad. la maldigo y la habito. aterra y deslumbra. se parece un poco a mi. al que cruza por la esquina hacia Coquimbo. a la última ventana que veo apagarse desde el escritorio. está gris. empañada por el humo de los autos ¡todo se vuelve tan sensible!