martes, 3 de junio de 2014

Salita para desayunar


Una tradición popular desaconseja contar sueños por la mañana, en ayunas. De hecho, quien acaba de despertarse sigue aún, en ese estado, bajo el hechizo del sueño. Pues el aseo no devuelve a la luz más que la superficie del cuerpo y sus funciones motrices visibles, mientras que en las capas más profundas, y también durante la ablución matinal, la penumbra gris del sueño sigue persistiendo, e incluso se consolida, en la soledad de la primera hora de vigilia. Quien rehúya el contacto con el día, ya sea por temor a la gente, ya sea por necesidad de recogimiento, no querrá comer y desdeñará el desayuno. De este modo evita la ruptura entre los mundos nocturno y diurno. Cautela ésta que sólo se justifica consumiendo el sueño mediante un intenso trabajo matinal, cuando no a través de la oración, ya que de otro modo provoca una confusión de los ritmos vitales. En esta disposición anímica, contar sueños resulta funesto porque el hombre, que aún es a medias cómplice del mundo onírico, lo traiciona con sus palabras y ha de atenerse a su venganza. Dicho en términos más modernos: se traiciona a sí mismo. Libre de la protección que le ofrecía la ingenuidad del sueño, queda totalmente desamparado al rozar, sin dominio alguno sobre ellas, sus propias visiones oníricas. Pues sólo desde la otra orilla, desde la claridad del día, es lícito apostrofar al sueño con el poder evocador del recuerdo. Este más allá del sueño sólo es alcanzable mediante una ablución análoga al aseo y que, no obstante, difiere totalmente de él. Pasa por el estómago. Quien está en ayunas habla del sueño como si hablase en sueños.

Dirección Única - Walter Benjamin

viernes, 21 de marzo de 2014

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mejor me pongo a escribir, porque ayer soñé con el A y hoy con el Be y con el De, y eso es raro, porque podría soñar otras cosas, con gente nueva, con otras geografías. En el sueño de ayer parecía estar en un pueblo de Bolivia que no conocía, las calles eran de adoquines, habían bananos y se veían montañas a lo lejos. Yo me alejaba de la Pe y del Erre, me iba a caminar media nerviosa. Entre las calles me encontraba con un grupo de locos, reconocía al A, el A me decía que se iba a quedar hasta mañana en el pueblo y que esa noche iban a dormir en un cerro, en la cantera. Después el A se ponía en posición fetal sobre el cemento y me pedía que le besara la mejilla. Era dulce. Yo lo hacía y me iba. Llegaba donde los chiquillos y les contaba que me había encontrado con el A, les pedía que esa noche fuéramos a quedarnos con el a la cantera, los chiquillos aceptaban. Después estábamos en el cerro, no recuerdo haber visto a nadie, pero me sentía acompañada. El cerro era verde verde, como Rumié después de que llueve. Yo veía que una familia de gente rubia y adulta subía por una ladera llevando un bulto en alto, de repente el bulto se les caía cerro abajo, era un perro muerto.
En el sueño de hoy yo estaba con el De, estábamos bien, nos queríamos, nos besábamos harto. Creo que yo estaba feliz. El paisaje se parecía al de Valpo, habían casas montadas en los cerros, pero habían escaleras de madera y más arboles. Con el De estábamos caminando y después nos sentábamos en el termino de una escalera. De esa escalera, un rato después, bajaron unos locos que nos saludaban, porque conocían al De y me conocían a mi, pero de distintos lados. Uno de esos locos sabía un secreto mío y me amenazaba con contárselo al De. Yo me sentía culpable.
No sé si antes o después del sueño con el De soñé con el Be. Estábamos en una pieza de hostal que tenía varías camas y una tele al frente, en lo alto. Yo estaba con el Be en una de las camas, en las demás estaban otras personas. Conversábamos con los demás, nos reíamos y veíamos tele. Con el Be estábamos juntos parece, nos abrazábamos de distintas formas

miércoles, 5 de febrero de 2014

pero puta qué importa

me vi despertando en una cama que no era la mía
con un poco de caña y media confundida
super confundida,
bien extraña

bajé a mi casa como a las una
check in
hacer mochila
partir con sonrisa
bien contenta

aeropuerto 5 horas antes
ver los aviones salir y llegar
sao paulo paris londres iquique

me vi con el erre tomando unas chelas pa resistir la espera
durmiendo en la ceramica fría
y esperar

iquique cavancha la pisca los tatas
arequipeña y los nortinos
oruro y la puta

en cochabamba cachamos al antony
y con las tres imperiales en 25 bolivianos pudimos caminar entre los taxis
y las vendedoras de mangos

nos vi encerrados en hostales con cable
viendo películas y tomando agua
aguantando la lluvia 
pensando en valpo y en la nueva vida

copacabana y un poco de sol
la amigdalitis la sonrisa la esperanza verde y los llantos entre las sabanas
ya me empiezo a alejar ya me estoy virando de verdad
los recuerdos se retuercen y la mente se empieza a calmar

soy grande tan grande que me asusta y el lago se mueve igual
buses pa acá y pa allá
un perro negro mirando al sudeste cerca de abancay
donde todo parecía indicar que el frío iba a parar
que nos vamos al mar que nos vamos a bañar

y ahora lima y de repente somos turistas
y ya no me acuerdo de nada
ya no sé nada
ni porqué me vine
ni cómo voy a empezar






viernes, 22 de noviembre de 2013

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- tengo la idea de que si vamos a Bolivia
 erre se quede allá,
 que me diga: " pe, me quiero quedar",
 y que yo le responda: "quédate, quédate."

Después lo abrazo fuerte,
y le digo que no se preocupe,
que los papás ya no son papás,
que nosotros ya no somos hijos,
que sólo somos erre y pe;
podemos desaparecer cuando queramos.



jueves, 14 de noviembre de 2013

lunes, 4 de noviembre de 2013

referen

. tú y tu cerveza y lo grande que eres.
. Allá Buñuel, tus gentes y tú.