viernes, 17 de julio de 2015

**

-cuentos de camiones que esperan cruzar

-qué había allá para mi aparte del pasado...

martes, 20 de enero de 2015

El pe, el ce, el erre y el be me habían venido a ver a Santiago, yo estaba media estresada por la U. Con el pe subimos a la azotea y vimos algo así como muchas estrellas fugaces que caían al mismo tiempo, primero cerca de la luna  y luego del lado opuesto. Las estrellas fugaces se hacían cada vez más grandes, y de un momento a otro con el pe nos dimos cuenta de que en la azotea estaban cayendo unas bombas o proyectiles pequeños, que mataron a una de las personas que estaba ahí. Bajamos rápido al departamento y le contamos a los demás lo que habíamos visto. Mirábamos por la ventana y ahora estaban tirando fuegos artificiales, lo que me hacía pensar que estábamos en un bombardeo y que alguien lo estaba celebrando. Discutimos qué hacer, decimos bajar a la calle y buscar un bus que nos llevara a otra parte. El edificio era un caos y la gente se atochaba en la escalera. En el enredo, un loco de polerón blanco con bordes verdes que quedó al lado mío me comentó: "la media cagá". Fue simpático y cercano en una situación extraña.
 Logramos andar como media hora antes de que nos alcanzaran las bombas. Salimos del bus y nos escondimos debajo de los autos. En el auto debajo del que me escondí estaba el mismo loco de la escalera del edificio. Lo último que vi fue al be salir de debajo del auto, recuerdo que lo estaba llamando.

Zapói

Zapói es un asunto serio, no una borrachera de una noche que se paga, como en mi país, con una resaca al día siguiente. Zapói es pasar varios días borracho, vagar de un lugar a otro, subir en trenes sin saber adónde van, confiar los secretos más íntimos a desconocidos casuales, olvidar todo lo que has dicho y hecho: una especie de viaje.

Emmanuel Carrère - Limonóv  

miércoles, 29 de octubre de 2014

Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje. Entre los antiguos, muchos murieron en plena ruta. A mi mismo, desde hace mucho, como girón de nube arrastrado por el viento, me turbaban pensamientos de vagabundeo.

Matsuo Basho - Sendas de Oku
 

martes, 5 de agosto de 2014

las olas

l. En las leyendas griegas las Nereidas,
nietas de Océano, son las olas innumerables
del mar. Poseen gran hermosura y pasan el
tiempo hilando, tejiendo, cantando, nadando
con delfines, y dejando flotar sus cabelleras
(GRID, 314). Acciones o imágenes todas
ellas que son propias de las olas, haciendo y
deshaciendo sin cesar sus bordados líquidos
en una música estrepitosa y grave. Las Nereidas
no desempeñan ningún papel activo
en la mitología. Como ellas, las olas simbolizan
el principio pasivo, la actitud de quien
se deja llevar, que va a merced de las olas.
Pero las olas pueden ser levantadas con violencia
por una fuerza extraña. Su pasividad
es tan peligrosa como la acción incontrolada.
Representan toda la potencia de la inercia
maciza.
Las olas levantadas por la tempestad han
sido comparadas también a los dragones de
las profundidades. Simbolizan entonces las
irrupciones repentinas de lo inconsciente,
otra masa de orden psíquico, de engañosa
inercia, lanzada por las pulsiones instintivas
al asalto del espíritu, del yo pilotado por la
razón.
2. La leyenda irlandesa evoca «la novena
ola» y la expresión sirve para designar el límite
de las aguas territoriales. Cuando los
Goidels llegan a Irlanda, son rechazados en
primer lugar por la magia de los druidas de
los Tuatha De Danann y se retiran provisionalmente
a la distancia de la novena ola.
Pero la ola tiene también un valor religioso
y mágico: Morann, hijo del rey ilegítimo
Cairpre Cenncait (cabeza de gato) es un ser
deforme cuando viene al mundo. El intendente
de su padre lo arroja al mar, pero al
pasar sobre él la novena ola le da una verdadera
forma humana y se pone a hablar. Uno
de los hijos de la diosa (o figura mitológica)
galesa Arianrhod, rueda de plata, se llama
Dylan Eil Ton, «Dylan hijo de la ola». El
simbolismo de esta diosa es el mismo que el
del agua, fuente de vida y de purificación;
pero es también la matriz en donde se modela
el ser (WINI, 3,189-190; LEBI, 4,
passim).
Diccionario de lo Símbolos- Jean Chevalier

martes, 3 de junio de 2014

Salita para desayunar


Una tradición popular desaconseja contar sueños por la mañana, en ayunas. De hecho, quien acaba de despertarse sigue aún, en ese estado, bajo el hechizo del sueño. Pues el aseo no devuelve a la luz más que la superficie del cuerpo y sus funciones motrices visibles, mientras que en las capas más profundas, y también durante la ablución matinal, la penumbra gris del sueño sigue persistiendo, e incluso se consolida, en la soledad de la primera hora de vigilia. Quien rehúya el contacto con el día, ya sea por temor a la gente, ya sea por necesidad de recogimiento, no querrá comer y desdeñará el desayuno. De este modo evita la ruptura entre los mundos nocturno y diurno. Cautela ésta que sólo se justifica consumiendo el sueño mediante un intenso trabajo matinal, cuando no a través de la oración, ya que de otro modo provoca una confusión de los ritmos vitales. En esta disposición anímica, contar sueños resulta funesto porque el hombre, que aún es a medias cómplice del mundo onírico, lo traiciona con sus palabras y ha de atenerse a su venganza. Dicho en términos más modernos: se traiciona a sí mismo. Libre de la protección que le ofrecía la ingenuidad del sueño, queda totalmente desamparado al rozar, sin dominio alguno sobre ellas, sus propias visiones oníricas. Pues sólo desde la otra orilla, desde la claridad del día, es lícito apostrofar al sueño con el poder evocador del recuerdo. Este más allá del sueño sólo es alcanzable mediante una ablución análoga al aseo y que, no obstante, difiere totalmente de él. Pasa por el estómago. Quien está en ayunas habla del sueño como si hablase en sueños.

Dirección Única - Walter Benjamin

viernes, 21 de marzo de 2014

-------

mejor me pongo a escribir, porque ayer soñé con el A y hoy con el Be y con el De, y eso es raro, porque podría soñar otras cosas, con gente nueva, con otras geografías. En el sueño de ayer parecía estar en un pueblo de Bolivia que no conocía, las calles eran de adoquines, habían bananos y se veían montañas a lo lejos. Yo me alejaba de la Pe y del Erre, me iba a caminar media nerviosa. Entre las calles me encontraba con un grupo de locos, reconocía al A, el A me decía que se iba a quedar hasta mañana en el pueblo y que esa noche iban a dormir en un cerro, en la cantera. Después el A se ponía en posición fetal sobre el cemento y me pedía que le besara la mejilla. Era dulce. Yo lo hacía y me iba. Llegaba donde los chiquillos y les contaba que me había encontrado con el A, les pedía que esa noche fuéramos a quedarnos con el a la cantera, los chiquillos aceptaban. Después estábamos en el cerro, no recuerdo haber visto a nadie, pero me sentía acompañada. El cerro era verde verde, como Rumié después de que llueve. Yo veía que una familia de gente rubia y adulta subía por una ladera llevando un bulto en alto, de repente el bulto se les caía cerro abajo, era un perro muerto.
En el sueño de hoy yo estaba con el De, estábamos bien, nos queríamos, nos besábamos harto. Creo que yo estaba feliz. El paisaje se parecía al de Valpo, habían casas montadas en los cerros, pero habían escaleras de madera y más arboles. Con el De estábamos caminando y después nos sentábamos en el termino de una escalera. De esa escalera, un rato después, bajaron unos locos que nos saludaban, porque conocían al De y me conocían a mi, pero de distintos lados. Uno de esos locos sabía un secreto mío y me amenazaba con contárselo al De. Yo me sentía culpable.
No sé si antes o después del sueño con el De soñé con el Be. Estábamos en una pieza de hostal que tenía varías camas y una tele al frente, en lo alto. Yo estaba con el Be en una de las camas, en las demás estaban otras personas. Conversábamos con los demás, nos reíamos y veíamos tele. Con el Be estábamos juntos parece, nos abrazábamos de distintas formas