domingo, 20 de septiembre de 2015

tren

pienso en lo que no soy
en lo que no puedo ser
en lo que quiero ser
y el corazón se me pone negrito
se va pa dentro y me choca con la espalda
y me duele la espalda y el cuello
y sube por la garganta.

La pena no escapa en un ruido
porque pueden alegar los vecinos,
porque los demás no se pueden despertar
porque los puedo asustar
y no quiero asustar a nadie,
prefiero asustarme yo no más,
esconder lo negro
lo oscuro de algunos pensamientos,

Bacilarlos calladita
llevarlos a la horca si es necesario

cruzando la cordillera

Aniceto sonríe. Sí, el amor no es como la cordillera, aunque en la cordillera también te puedes romper el alma. El tren se acerca al túnel grande. Sabe que él vivirá todo eso, todo ese inverosímil enredo amoroso, y sospecha que puede salir de él como una espada de plata o como un enmohecido tarro de conservas. Pero no podrá escapar de su destino y no hará nada para escapar; al contrario, le gustará desafiarlo, se verá obligado a desafiarlo, animado por aquello que le pertenece y que no le pertenece, que existe en él, y que él no conoce, todo eso que es incapaz de dominar y que tampoco querría dominar.

Manuel Rojas - Mejor que el vino

martes, 15 de septiembre de 2015

bilis negra


Desgraciadamente, por naturaleza no soy un ser nada práctico, confundido en eternas reflexiones. Todos nosotros somos unos soñadores, inservibles para la vida cotidiana, y los chicos tanto como yo. It seems to me sometimes that we never got use to being on this earth and life is just one great, ongoing, incomprehensible blunder.

W. G. Sebald - Los anillos de Saturno

viernes, 17 de julio de 2015

**

-cuentos de camiones que esperan cruzar

-qué había allá para mi aparte del pasado...

martes, 20 de enero de 2015

El pe, el ce, el erre y el be me habían venido a ver a Santiago, yo estaba media estresada por la U. Con el pe subimos a la azotea y vimos algo así como muchas estrellas fugaces que caían al mismo tiempo, primero cerca de la luna  y luego del lado opuesto. Las estrellas fugaces se hacían cada vez más grandes, y de un momento a otro con el pe nos dimos cuenta de que en la azotea estaban cayendo unas bombas o proyectiles pequeños, que mataron a una de las personas que estaba ahí. Bajamos rápido al departamento y le contamos a los demás lo que habíamos visto. Mirábamos por la ventana y ahora estaban tirando fuegos artificiales, lo que me hacía pensar que estábamos en un bombardeo y que alguien lo estaba celebrando. Discutimos qué hacer, decimos bajar a la calle y buscar un bus que nos llevara a otra parte. El edificio era un caos y la gente se atochaba en la escalera. En el enredo, un loco de polerón blanco con bordes verdes que quedó al lado mío me comentó: "la media cagá". Fue simpático y cercano en una situación extraña.
 Logramos andar como media hora antes de que nos alcanzaran las bombas. Salimos del bus y nos escondimos debajo de los autos. En el auto debajo del que me escondí estaba el mismo loco de la escalera del edificio. Lo último que vi fue al be salir de debajo del auto, recuerdo que lo estaba llamando.

Zapói

Zapói es un asunto serio, no una borrachera de una noche que se paga, como en mi país, con una resaca al día siguiente. Zapói es pasar varios días borracho, vagar de un lugar a otro, subir en trenes sin saber adónde van, confiar los secretos más íntimos a desconocidos casuales, olvidar todo lo que has dicho y hecho: una especie de viaje.

Emmanuel Carrère - Limonóv  

miércoles, 29 de octubre de 2014

Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje. Entre los antiguos, muchos murieron en plena ruta. A mi mismo, desde hace mucho, como girón de nube arrastrado por el viento, me turbaban pensamientos de vagabundeo.

Matsuo Basho - Sendas de Oku