Mejor leo algo melancólico
y acepto mi condición de tristeza,
me resigno a no disfrutar este verano,
hasta ahora tan soleado,
e intento dejarme caer,
así,
bien leve.
domingo, 26 de marzo de 2017
*
Estaba amaneciendo en Colliguay cuando saqué a la Julieta -mi perra- a dar un paseo por el patio de la cabaña en donde estábamos con mi familia. Había estado llorando durante dos horas frente a la puerta, y yo ya no podía dormir.
Afuera los cerros se dibujaban en el fondo rosado del cielo, aún quedaban sombras de la noche en el ambiente. Una vez afuera la Julieta ya no quería hacer nada, estaba pegada a mis pies, se resistía a caminar. Hasta que en un momento fue hasta el centro del patio y se encorvó de forma extraña: la cabeza estaba en su pecho y sus patas traseras se estiraban hacia la cabeza. Se arrastró algunos pasos en esa posición.
Yo me asusté al verla hacer eso, la llamé varias veces, pero no hizo caso. Finalmente tuve que tomarla y cargarla hasta la casa.
Los perros de las parcelas cercanas aullaban con la aparición de un nuevo día.
domingo, 26 de febrero de 2017
(?)
Oda al York de chocolate de dos palitos, pensé cuando me terminaba uno de esos afuera del Ripley de Quilpué. Yo iba a cambiar una polera que me había regalado mi papá, y esa era mi actividad más importante durante todo el día, una especie de misión.
Era un verano caluroso, y un poco solitario. Había terminado con mi pololo hace dos semanas y sentía que mi futuro próximo era un poco incierto, aunque eso no era tan malo, lo peor ya había pasado. De eso estaba parcialmente segura.
útimos sueños
* soñé que un grupo de serpientes subía por mis piernas,
hasta que maté a una con un cuchillo.
* íbamos caminando por un valle, habían obstáculos, pozas y flores.
nos perdíamos y nos encontrábamos, todo era muy extraño.
* estábamos en una especie de pileta con el A, donde el agua bajaba por una cascada.
nadábamos con salmones.
* abrazaba al Ce mientras quedaba la cagá en Santiago,
aviones pasaban volando a poca altura por el cielo.
hasta que maté a una con un cuchillo.
* íbamos caminando por un valle, habían obstáculos, pozas y flores.
nos perdíamos y nos encontrábamos, todo era muy extraño.
* estábamos en una especie de pileta con el A, donde el agua bajaba por una cascada.
nadábamos con salmones.
* abrazaba al Ce mientras quedaba la cagá en Santiago,
aviones pasaban volando a poca altura por el cielo.
viernes, 14 de octubre de 2016
a
Hace como un mes un grupo de amigos arrendó la casa de la esquina. Los he visto por el ventanal cuando paso camino al paradero, casi siempre almorzando, o sentados en la mesa del comedor conversando. Creo que son dos hombres y dos mujeres, medios punkis, pero no totalmente.
Ayer vi que sembraron tomates en el patio, que compraron frutillas y paltas en la feria.
Yo iba apurada a la u, sin amigos, sin frutillas.
sábado, 27 de agosto de 2016
tres?
Miraba un cerro: era verde y bien formado, tenía arbustos pequeños y algunas rocas
Quería correr hacia el, jugar, pero mi papá me decía que habían fieras rodeandolo, que nos fuéramos.
Construímos un refugio con ramas y piedras. Nos metimos en el. Mi papá, el R y yo.
Las fieras llegaron, pero no podían entrar al refugio.
Las veía acecharnos: chitas, tigres y pumas.
Estaba esperando un ascensor con algunas personas más.
El lugar se parecía al edificio de valpo, pero era menos oscuro.
El ascensor llegaba y me subía con tres personas.
Yo marcaba el 36, ellos marcaban números mucho más altos: 102, 98 y 303.
El ascensor empezaba a subir, aumentaba la velocidad mientra avanzabamos por los pisos.
Me quise bajar, pero una mujer que estaba ahí me dijo que ya no podía, que ahora el ascensor iba a salir y tenía que afirmarme.
El ascensor salió del edificio y empezó a subir a toda velocidad por unos rieles que se dirigían a un punto que no podía ver. Tenía miedo, me afirmaba con dificultad de los bordes del ascensor, que ahora era una especie de contenedor de madera.
Mi celular se caía y al intentar agarrarlo por poco me caigo yo.
Los demás pasajeros me sujetaron.
"Ya vamos a llegar", decían.
martes, 21 de junio de 2016
La endemoniada de Santiago
no quiero
ir a Concón
para no perder
la posibilidad
de buscarte
o ser divina
y telefónicamente
buscado por ti.
Claudio Bertoni - De vez en cuando
martes, 12 de enero de 2016
Créeme a mí, que te quiero, no desees morir, la muerte no es un descanso exacto, un refugio seguro. ¿Cómo podemos descansar si, cuando llegamos donde ella, nosotros ya no somos nosotros? La muerte es una cosa desconocida que no podemos ver desde donde estamos. De verdad, la vida es vulgar, es sombría en todos sus grandes pedazos y por ella misma no vale la pena vivirla, desenrrollarla. Pero podemos tolerarla a causa de las cosas que en ella encontramos y que no siempre son la vida, por ejemplo, la alegría, los sueños, las ideas raras, los países que surgen del vino, las creencias que surgen de tanta cosa, por ejemplo, el amor hacia alguna gente, a los seres de la gente, a los seres de las cosas. ¿Te das cuenta?
Carlos Droguett - 60 muertos en la escaleta
jueves, 24 de diciembre de 2015
Yo no era todo eso, había algo más: había el espacio, la tierra, los ríos, las montañas, el océano, las estepas, los bosques, el chaco, por ejemplo, o la Patagonia, las mesetas altas de la cordillera peruana, boliviana o colombiana (...) y el Amazonas y el despoblado de Atacama, todo aquello que sabía que existía y que estaba como esperándolo, con sus silencios, su soledad, su grande y hermoso espacio, su frío o su calor, su humedad o su sequedad, su vida o su muerte ¿Cuándo podría conocer todo aquello que parecía hacerle falta, como si fuese algo indispensable para él, una parte de sí mismo que algún día debería incorporarse a él?
Manuel Rojas - Mejor que el vino
martes, 10 de noviembre de 2015
A:
Y quiero jugar a las escondidas y regalarte mi ropa y decirte cuanto me gustan tus zapatos y sentarme en el borde de la bañera mientras te bañas y hacerte masajes en el cuello y darte besos en los pies y llevarte de la mano e irme contigo a cenar y que no me importe que comas de mi plato y encontrarme contigo en Rudy's y hablar del día y tipear tus cartas y llevar tus cajas y reírme de tus paranoias y regalarte discos que nunca escucharás y ver películas buenísimas y ver películas malas y quejarme del programa de radio y hacerte fotos mientras duermes y levantarme a preparar café con tostadas y pancitos y salir contigo a tomar café al Florent en medio de la noche y dejar que me robes los cigarrillos y que nunca tengas fuego y contarte lo que vi en la tele la otra noche y acompañarte al oculista y no reírme de tus chistes y desearte por la mañana pero dejarte dormir un poco más y mientras darte besos en la espalda y acariciar tu piel y decirte cuánto me gusta tu pelo tus ojos tu cuello tu pecho tu culo tu
Sarah Kane - Crave
lunes, 9 de noviembre de 2015
hablar de ti.
calle abajo, río abajo voy. es de noche y no hay estrellas en la ciudad. voy sola, igual que el viajero de la 301, Gran Avenida abajo. igual que el pastero que espera en el paradero. los días se parecen a los otros, como si todos fueran domingos (grises en la ciudad) la ciudad desierto y bosque, tira y pierde. soy como un pelusa del río, igual de sola. la muerte ronda en busca de amor ¿amor en la ciudad?
organismo caótico y descentrado el mío. la circulación echó marcha atrás. bilis negra de la contradicción. saturno y sus anillos mi estrella del norte. saber algo de ti. que te vieron en la ciudad. calle arriba. valpo arriba. que abrazabai a una loca. no soy de los trigos más limpios.
sigo por sta. isabel. me encuentro con el A. está feliz, me invita a una chela. falso laberinto esta ciudad. la maldigo y la habito. aterra y deslumbra. se parece un poco a mi. al que cruza por la esquina hacia Coquimbo. a la última ventana que veo apagarse desde el escritorio. está gris. empañada por el humo de los autos ¡todo se vuelve tan sensible!
organismo caótico y descentrado el mío. la circulación echó marcha atrás. bilis negra de la contradicción. saturno y sus anillos mi estrella del norte. saber algo de ti. que te vieron en la ciudad. calle arriba. valpo arriba. que abrazabai a una loca. no soy de los trigos más limpios.
sigo por sta. isabel. me encuentro con el A. está feliz, me invita a una chela. falso laberinto esta ciudad. la maldigo y la habito. aterra y deslumbra. se parece un poco a mi. al que cruza por la esquina hacia Coquimbo. a la última ventana que veo apagarse desde el escritorio. está gris. empañada por el humo de los autos ¡todo se vuelve tan sensible!
jueves, 5 de noviembre de 2015
domingo, 20 de septiembre de 2015
tren
pienso en lo que no soy
en lo que no puedo ser
en lo que quiero ser
y el corazón se me pone negrito
se va pa dentro y me choca con la espalda
y me duele la espalda y el cuello
y sube por la garganta.
La pena no escapa en un ruido
porque pueden alegar los vecinos,
porque los demás no se pueden despertar
porque los puedo asustar
y no quiero asustar a nadie,
prefiero asustarme yo no más,
esconder lo negro
lo oscuro de algunos pensamientos,
Bacilarlos calladita
llevarlos a la horca si es necesario
en lo que no puedo ser
en lo que quiero ser
y el corazón se me pone negrito
se va pa dentro y me choca con la espalda
y me duele la espalda y el cuello
y sube por la garganta.
La pena no escapa en un ruido
porque pueden alegar los vecinos,
porque los demás no se pueden despertar
porque los puedo asustar
y no quiero asustar a nadie,
prefiero asustarme yo no más,
esconder lo negro
lo oscuro de algunos pensamientos,
Bacilarlos calladita
llevarlos a la horca si es necesario
cruzando la cordillera
Aniceto sonríe. Sí, el amor no es como la cordillera, aunque en la cordillera también te puedes romper el alma. El tren se acerca al túnel grande. Sabe que él vivirá todo eso, todo ese inverosímil enredo amoroso, y sospecha que puede salir de él como una espada de plata o como un enmohecido tarro de conservas. Pero no podrá escapar de su destino y no hará nada para escapar; al contrario, le gustará desafiarlo, se verá obligado a desafiarlo, animado por aquello que le pertenece y que no le pertenece, que existe en él, y que él no conoce, todo eso que es incapaz de dominar y que tampoco querría dominar.
Manuel Rojas - Mejor que el vino
martes, 15 de septiembre de 2015
bilis negra
Desgraciadamente, por naturaleza no soy un ser nada práctico, confundido en eternas reflexiones. Todos nosotros somos unos soñadores, inservibles para la vida cotidiana, y los chicos tanto como yo. It seems to me sometimes that we never got use to being on this earth and life is just one great, ongoing, incomprehensible blunder.
W. G. Sebald - Los anillos de Saturno
viernes, 17 de julio de 2015
martes, 20 de enero de 2015
El pe, el ce, el erre y el be me habían venido a ver a Santiago, yo estaba media estresada por la U. Con el pe subimos a la azotea y vimos algo así como muchas estrellas fugaces que caían al mismo tiempo, primero cerca de la luna y luego del lado opuesto. Las estrellas fugaces se hacían cada vez más grandes, y de un momento a otro con el pe nos dimos cuenta de que en la azotea estaban cayendo unas bombas o proyectiles pequeños, que mataron a una de las personas que estaba ahí. Bajamos rápido al departamento y le contamos a los demás lo que habíamos visto. Mirábamos por la ventana y ahora estaban tirando fuegos artificiales, lo que me hacía pensar que estábamos en un bombardeo y que alguien lo estaba celebrando. Discutimos qué hacer, decimos bajar a la calle y buscar un bus que nos llevara a otra parte. El edificio era un caos y la gente se atochaba en la escalera. En el enredo, un loco de polerón blanco con bordes verdes que quedó al lado mío me comentó: "la media cagá". Fue simpático y cercano en una situación extraña.
Logramos andar como media hora antes de que nos alcanzaran las bombas. Salimos del bus y nos escondimos debajo de los autos. En el auto debajo del que me escondí estaba el mismo loco de la escalera del edificio. Lo último que vi fue al be salir de debajo del auto, recuerdo que lo estaba llamando.
Logramos andar como media hora antes de que nos alcanzaran las bombas. Salimos del bus y nos escondimos debajo de los autos. En el auto debajo del que me escondí estaba el mismo loco de la escalera del edificio. Lo último que vi fue al be salir de debajo del auto, recuerdo que lo estaba llamando.
Zapói
Zapói es un asunto serio, no una borrachera de una noche que se paga, como en mi país, con una resaca al día siguiente. Zapói es pasar varios días borracho, vagar de un lugar a otro, subir en trenes sin saber adónde van, confiar los secretos más íntimos a desconocidos casuales, olvidar todo lo que has dicho y hecho: una especie de viaje.
Emmanuel Carrère - Limonóv
miércoles, 29 de octubre de 2014
Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje. Entre los antiguos, muchos murieron en plena ruta. A mi mismo, desde hace mucho, como girón de nube arrastrado por el viento, me turbaban pensamientos de vagabundeo.
Matsuo Basho - Sendas de Oku
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